¿Predicando salvación?
La visita del Papa al continente africano ha ido acompañada de una gran polémica. Y no es para menos, ya que, en su primer viaje apostólico por el continente olvidado desde que tomó las riendas de la Iglesia católica, declaró que el sida “no se puede superar con la distribución de preservativos, al contrario, aumentan el problema” o que la “única vía para luchar contra la epidemia es una renovación espiritual y humana de la sexualidad”. Un continente que muere por el VIH tiene que escuchar cómo la única medida disponible no se debe tomar.
Un continente que muere esperando salvación
25 millones de africanos han muerto de sida en las últimas décadas y se calcula que 6.500 millones de personas mueren cada día en el continente debido a la enfermedad. 170 millones de católicos viven en África (cifra en aumento por la alta tasa de natalidad), aunque el islamismo supone una amenaza,y laIglesia lo sabe. Sin embargo, es la primera vez que realiza un viaje apostólico a África, y el úndecimo de sus cuatro años de Pontificado.
Benedicto XVI estuvo en Angola y Camerún, con el deseo de “abrazar espiritualmente a todo el continente”. Un pueblo sin ilusión esperaba ilusionado su llegada, de alguien que les transmitiera unas palabras de esperanza, ya que ambos países son de mayoría católica. Pero en ellos las hambrunas, la pobreza y la inestabilidad son una constante (Angola finalizó una guerra civil que se prolongó 27 años en 2002).
En Yaundé dijo que los africanos “imploran reconciliación, justicia y paz, que es precisamente lo que la Iglesia les ofrece”, y apeló a la esperanza y al apoyo del catolicismo en su lucha contra el hambre y enfermedades. Unas palabras que podían sonar incongruentes con su otro discurso, ya que es imposible alimentar a una población en explosión demográfica, y es imposible salvar con la fe y la prédica de castidad a un pueblo que no conoce nada del VIH excepto que muere lentamente y en las peores condiciones por él.
Es evidente que no van a dejar de tener tantos hijos sin métodos anticonceptivos,de hecho la reducción de la natalidad occidental se debió a ese tipo de medidas. Es más, no neguemos que sin ellos nuestro grado de desarrollo y nuestro nivel de vida no serían los mismos. Como siempre, es fácil atacar desde Occidente, aunque era la primera vez un Papa se atrevía a mandar este mensaje a una comunidad de la que se sabe influyente.
La tormenta de críticas
La Iglesia no ha adoptado una posición unánime en la polémica, y ha contestado remodelando las palabras del Papa o apoyándolo. Un obispo francés, Fort, defendía que, como todo el mundo sabe, “el tamaño del virus del sida es infinitamente más pequeño que un espermatozoide” y no solo ha apoyado al Papa, sino que ha afirmado que el condón no protege del sida.
El gobierno español ha criticado las palabras del Papa, y ha anunciado el envío de preservativos, una medida un tanto demagógica, ya que el problema no es actual. Juan Manuel de Prada criticaba este gesto, hablando de que la “Mátrix progre”(término algo incomprensible que siempre usa este columnista) quiere “deshumanizar la sexualidad”, en lugar de combatir la promiscuidad sexual. Sin embargo, ¿cómo sería posible combatir dicha promiscuidad con la educación si 40 millones de africanos ni si quiera tienen qué comer? ¿Tiene acaso erradicada la promiscuidad sexual la propia Iglesi?
El gobierno español no ha sido el único. Los medios de comunicación, un ministro francés , y la comunidad científica, la que realmente tiene conocimientos sobre el virus del VIH, han criticado esta postura. La prestigiosa revista médica The Lancet también ha quedado atónita ante la postura de Benedicto, que califica de muy negativa para la sociedad africana.
Las críticas recibidas parecen empañar la semana que ha pasado Benedicto XVI en África, en las que ha visitado enfermos, ha criticado a los sectores más elitistas de África o ha defendido la labor de la mujer en las instituciones. Es cierto que ayudar a los más pobres no es una aspiración de nuestros gobiernos, que solo parecen preocupados por salvarse pellejo en las crisis. Pero no es menos cierto que los que en realidad se quedan allí son misioneros católicos o ONG laicas, los únicos occidentales que pueden hablar con conocimiento de enfermedades, hambre y muerte.
Lo único que se le puede agradecer al líder de la Iglesia católica, es que con sus palabras ha conseguido que en los medios se hable de un problema que se nos oculta. Porque la cruda verdad es que si el poder quisiera atajar el problema del sida en África, podría hacerlo con el masivo envío de profilácticos. Pero lo que no se ve no interesa, y África en eso siempre queda invisible.
Fuentes:
http://www.elpais.com/articulo/internacional/Papa/afirma/Africa/preservativo/soluciona/sida/elpepiint/20090318elpepiint_7/Tes
http://www.clarin.com/diario/2009/03/18/elmundo/i-01879443.htm
http://www.clarin.com/diario/2009/03/17/um/m-01878893.htm
http://www.elpais.com/todo-sobre/persona/Benedicto/XVI/1319/
http://www.abc.es/hemeroteca/historico-22-03-2009/abc/Nacional/africa-y-el-papa-merecen-un-respeto_913935115347.html
Etiquetas: angola, áfrica, camerún, condón, iglesia católica, luanda, papa, preservativo, yaundé
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